Constantemente Alberto Menes y su esposa discutían por las finanzas del hogar. Era común para ellos llegar a fin de mes en números rojos.
Ligia Román, siempre se preocupaba porque su propia apariencia física no le agradaba. Las cirugías plásticas y dietas eran parte de su vida diaria, y por más que intentara, nada le hacía feliz.
Estas tres historias muestran que siempre hay algo por lo que estar agradecido, incluso en los peores momentos.